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Nuestro desafío país es contar con redes logísticas y servicios públicos de clase mundial”

¿Cómo se ha comportado la industria de transporte expreso durante estos años?

Al final del primer semestre de año recién pasado, las cifras mostraban un incremento de un 5% en el total de kilos transportados por la industria (con 5.317 toneladas vs 5.238) respecto de igual período del año anterior, incluyendo envíos que salen y llegan por el sistema courier. Sin embargo, en relación con el número de guías, este semestre se movieron 1.019.298 envíos, lo que se traduce en un 3,29% menos que en igual período del año anterior, escenario que se condice con la tendencia de utilizar cada vez menos este servicio.

En definitiva, este último año la cifra fue del orden de un 24% en guías y de un 21% en kilos, que se compensó con el incremento de guías en mercancías, llegando a un 8,8% entre 2015 y 2016. Hoy contamos con un Centro Logístico Expreso -cuya infraestructura y aplicaciones tecnológicas son las más modernas de América Latina y el Caribe-, se desarrolló en base a dos factores fundamentales.

En primer lugar, el resultado de un trabajo asociativo que permitió al sector privado alinearse estratégicamente y llevar adelante esta iniciativa, sustentándose en los lineamientos provistos en los acuerdos de facilitación del comercio de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y de la Organización Mundial de Aduanas (OMA). Y, en segunda instancia, tener disponible la inversión para los costos que la construcción y habilitación de las dependencias implicó. Gracias a lo anterior, hemos podido trabajar en conjunto con organismos fiscalizadores de frontera (Aduana, SAG, ISP, entre otros) para concordar el diseño del layout y las condiciones de seguridad, lo que hizo posible generar óptimas condiciones para visibilizar los procesos de legalización del ingreso y salida de envíos expresos.

A la fecha, ¿Cómo ha sido la coordinación de sus procesos con el Sistema Integrado de Comercio Exterior SICEX Chile?

Estamos muy avanzados trabajando a nivel de desarrollo de la mensajería, con la finalidad de permitir que toda la información que hoy compartimos con Aduanas pueda ser enviada a SICEX y, con ello, a los servicios públicos, que ya se encuentran conectados. Esto, en un corto-mediano plazo, se convertirá en una excelente herramienta para agilizar y mejorar los niveles de respuesta de los envíos que requieren -por su contenido- de tramitaciones especiales con otros servicios fiscalizadores.

La demanda de este mercado a nivel global es por servicios confiables, rápidos y seguros. Y este no es solo un desafío de las empresas privadas que participan en esta industria, sino que es un trabajo conjunto de carácter público y privado, que apunta a generar lineamientos estratégicos de desarrollo de nuestra economía -abierta al mercado global-, para que pueda contar con redes logísticas y servicios públicos de clase mundial, que permitan llevar y traer envíos de manera rápida y segura hacia y desde cualquier parte del mundo. Ventajas operativas como estas, pondrán a nuestro país en la vitrina internacional para transformarlo en una plataforma logística para atender y facilitar el comercio de Asia-Pacífico.

¿Qué desafíos aún están pendientes en esta industria?

Hay sin duda nuevas tareas y desafíos por abordar, particularmente todo aquello que tiene que ver con la implementación del Acuerdo Global de Facilitación de Comercio, para reducir los costos de transacción derivados del cruce de fronteras, aprobado este año por nuestro país y que en febrero alcanzó la cantidad de países (dos tercios) requeridos para su implementación, entrando con ello a un proceso de implementación obligatoria. Este implica fortalecer los esfuerzos entre todos los actores involucrados -públicos y privados- para implementar reformas significativas para eliminar barreras innecesarias, incentivar el uso de tecnologías y mejorar la coordinación entre los actores.

En lo referido a nuestra industria, en el contexto del desarrollo del e-commerce, el que ofrece vía web productos desde y hacia cualquier parte del mundo a empresas y personas naturales, resulta ser un tema muy sensible el reconocimiento y establecimiento del valor “de minimis”, que permita que mercancías de bajo valor puedan ingresar al país sin pago de impuestos y tributos, tomando en consideración que el costo de implementar un modelo de cobro de estos, resulta más caro que lo recaudado. Estudios internacionales y locales sugieren un “de minimis” del orden de US$ 200. También estamos abordando algunas dificultades con los envíos cuyo valor FOB sobre los US$ 1.000 que requieren de la participación de agentes de Aduana en la tramitación de su despacho.

Estamos trabajando en ello, con las asociaciones de agentes de aduana y con el Servicio de Aduanas, para simplificar el proceso y hacerlo más expedito. Por otro lado, también estamos enfocados en la modernización de los procesos, concretamente en los que tienen relación con la validación de los documentos electrónicos.

¿Cuáles son las proyecciones que tiene la industria para este año?

Las variables internacionales son determinantes en el desarrollo de las industrias y países vinculados al comercio internacional. Las tasas históricas de crecimiento son de un 10% promedio anual; sin embargo, desde hace ya algunos años que no se repite esta tendencia. Creemos que en la medida que las principales economías recuperen sus niveles de crecimiento y decanten las dudas en relación con las tendencias proteccionistas de algunos países, deberían volver a normalizarse las tasas de crecimiento de la industria en su conjunto.

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